Ya hemos despedido este año 2017. No puedo decir que haya sido un año desastroso para esta casa porque hemos tenido momentos inolvidables y se ha ampliado la familia Alonso del Yerro en tres nuevos miembros: en mayo nació Icíar, la séptima nieta, en junio se casó Marta… sí, nuestra Santa Marta, y en septiembre se casó Fátima, con un soriano que, para entrar por la puerta grande con el suegro… ¡trabaja en el Real Madrid!

Prefiero destacar todos estos acontecimientos positivos y despedir con ganas los negativos, como la muerte de mi hermano Miguel y la helada y sequía que han asolado nuestras viñas. Si me dejara llevar por la melancolía, este post estaría cargado de tristeza, pero no, siempre he sido positiva hasta el extremo y no voy a cambiar ahora. Mi hermano estará siempre en mi corazón y las viñas se recuperarán este año 2018 gracias a los cuidados que les prodigará nuestro magnífico equipo liderado por Lionel, de eso no tengo la menor duda.

Hemos tenido la suerte de pasar los últimos días del año en Santa Marta con todos los hijos y nietos (¡puff! ya se nos ha quedado pequeña la casa) y hemos disfrutado todos los días con alguna novedad, como el concurso de pizzas que organizaron el día 30 cuyo jurado fuimos Javier y yo, a falta de tener a Andrea Tumbarello… que seguro que habría disfrutado mucho con la experiencia.

El día 31 fue súper especial y comenzamos el nuevo año con fuegos artificiales, como ya es costumbre en Santa Marta cuando queremos mostrar al mundo nuestra felicidad. Y por supuesto, en la mesa no faltaron buenos vinos…

… y descubrimos que los nuevos yernos son tan aficionados como nuestros hijos porque el número de botellas consumidas en estos días aumentó considerablemente; y vemos que sienten también curiosidad por probar vinos distintos, de otras zonas y de variedades diferentes. Entre mis propósitos de este año se encuentra organizar una cata al mes para mi familia, para que disfruten, aprendan y sacien su curiosidad. Sí, sé que me lo propongo todos los años y al final es difícil poner a todos de acuerdo para hacerlo, pero seguiré intentándolo… Lionel, ¡cuento contigo!

Doy la bienvenida al 2018, un año lleno de retos porque la poda va a ser laboriosa y los trabajos del viñedo serán más precisos, para hacer que las viñas recuperen su esplendor y podamos tener una magnífica cosecha en este año. Pero lo afrontamos con la misma pasión que los años anteriores y con plena confianza en Lionel, los Antonios y Ruzha, que desde hace ya más de 12 años llevan dando lo mejor de sí mismos en Viñedos Alonso del Yerro.

Y en la familia, Marta ya ha anunciado un nuevo nieto para el mes de julio… lo que era un secreto a voces.

A este año le pedimos salud para todos, que el nuevo nieto sea igual de maravilloso que los demás y que Javier y yo podamos seguir disfrutando de todos ellos y verlos crecer…

Para el viñedo pedimos que el clima nos ayude un poquito en las labores de recuperación, que tengamos lluvias, sol y buenas temperaturas y que este año las heladas y granizos nos dejen tranquilos y se vayan lejos. De momento, el año no ha empezado mal y lleva lloviendo varios días en toda la zona…

Yo creo que no pido mucho, ¿no os parece?

-María