El pasado 29 de enero organizamos una cata vertical de Alonso del Yerro y presentamos las nuevas añadas de los tres vinos, Alonso del Yerro, María y Paydos, que saldrán al mercado en breve.

Elegimos el restaurante Clos, que acaba de abrir en Madrid y que tendrá, sin duda, el mismo éxito que tiene ya desde hace años el restaurante Skina, en Marbella. El sumiller asturiano Marcos Granda ha sido desde el inicio un enamorado de nuestros vinos y nosotros de su cocina, de modo que la elección del restaurante para la cata no fue difícil. Y fue realmente acertada: los platos que servirían después de la cata, la preparación y calidad de las copas (Zalto, tan de moda actualmente que, desde entonces, alguno por aquí está obsesionado con tenerlas…), la decoración del restaurante, la situación, todo invitaba a disfrutar de una buena cata.

Estuvimos Lionel, mi hijo Miguel y yo y tratamos de que la cata fuera en todo momento comentada y que aprovecharan la presencia de Lionel para poder hacer todas las preguntas técnicas.

Invitamos a sumilleres que conocemos bien y a otros que aún no conocíamos, para presentar las nuevas añadas e intentar explicar las diferencias entre las añadas posteriores a 2012 y las anteriores, donde creemos que se ve un salto cualitativo importante. Ya no tenemos vinos tan potentes y concentrados como eran las añadas 2003 o 2004 o incluso la añada 2009. Desde hace años, Lionel y Stéphane han ido variando hacia vinos más ligeros, con menos extracción, más largos y verticales, quizá con menos cuerpo, pero con una vida eterna por delante, como es característico en nuestros vinos. Es la tendencia generalizada y nosotros nos unimos a ella. Son leves matices, no cambios drásticos, porque nuestro estilo sigue siendo el mismo y eso es lo que más nos gusta.

Empezamos por Alonso del Yerro 2008, seguido de 2012, 2013 y 2014. Después pasamos a Toro, para presentar la añada 2014 de Paydos y finalizamos con María 2013, que saldrá al mercado en unos meses.

 

La opinión generalizada fue que seguimos la trayectoria de los vinos elegantes, finos, con un envejecimiento increíble y, sobre todo, que somos fieles a nuestro estilo.

Al finalizar la cata, disfrutamos de unos “platillos” deliciosos, organizados por Marcos Granda, que pusieron el broche final a la degustación.

Como siempre que nos reunimos con sumilleres, fue un auténtico placer. Es una profesión que admiramos enormemente y que intentamos cuidar mucho, porque son los auténticos embajadores de nuestros vinos y les estamos muy agradecidos por ello. Además, su labor no siempre es fácil porque tienen que hacer de técnicos y de psicólogos, para conseguir recomendar el vino adecuado a cada cliente. Por eso nos gusta apoyarles proporcionándoles toda la información posible sobre nuestro proyecto y nuestros vinos.

Ahora queda que, además, nos visiten en la bodega los que aún no lo han hecho…

 

-María