Llega enero y empieza el trabajo más importante del año en nuestros viñedos. Y para explicar bien en qué consiste, ¿quién mejor que Lionel para hacerlo?

Por eso he decidido hacerle esta pequeña entrevista, aunque luego él añadirá o quitará lo que quiera, como siempre, porque es mucho más creativo que yo, aunque no quiera reconocerlo.

Todos nos preguntamos cómo se han de cuidar las plantas y los árboles, si es necesario podarlos todos los años o si es mejor no hacerlo tan a menudo. Pues bien, aquí está la respuesta de Lionel en lo referente a la necesidad de podar el viñedo:

L: La viña necesita una poda severa todos los años, y más en el caso de las variedades cultivadas. Si la dejáramos sin podar, generaría mucha vegetación, sufriría por mantener ese vigor, los frutos irían desapareciendo y se debilitaría mucho. De modo que sí, la poda tiene una gran influencia cualitativa sobre la uva.

Y también tiene su influencia cuantitativa ya que nos permite controlar el numero de racimos que queremos.

Por otro lado, al tener la viña en espaldera se convierte en una auténtica liana y podemos así controlar su crecimiento y darle la forma que deseamos en el espacio. Es la parte estructural de la planta: ¡como las paredes de una casa!

No sé vosotros, pero yo llevo años viendo podar y todavía no me aclaro con los tipos de poda y con el tipo de poda que hacemos en Viñedos Alonso del Yerro… Lionel, ¿nos lo explicas?

L: Según los climas, los suelos, las variedades utilizadas, el vigor y el porte de cada una, y el objetivo de producción de cada viticultor, existen varios tipos de poda, unos más tradicionales y otros más modernos. Sigo con el ejemplo arquitectónico: una casa en la playa no se diseña de la misma manera que una en la montaña o en la ciudad: distintos materiales, ventanas, techos, patios, grosor de las paredes…

Nosotros tenemos las viñas de Toro en VASO, el sistema de poda mediterráneo por excelencia donde la planta está más recogida, tipo arbusto. El objetivo en este caso es crear un microclima más fresco dentro de la planta para que pueda defenderse del sol y proteger a los racimos de sus quemaduras.

En Ribera tenemos un sistema de poda corta en espaldera (con postes y alambres) llamado DOBLE CORDÓN DE ROYAT que permite controlar mejor la vegetación.

Lionel, ¿cómo decides la fecha de comienzo de la poda? ¿Qué influye en la decisión?

L: “Si quieres la viña hermosa, pódala con hoja”

¡¡PUES NO!! Los refranes no siempre son ciertos; Mientras la viña tenga hojas, su actividad fotosintética permite acumular reservas en la madera y en las raíces (dado que ya no hay uva), lo que resulta muy útil durante la primavera siguiente para desarrollar sus brotes hasta la floración. Así que es mejor esperar a que el otoño haya actuado y que todas las hojas se hayan caído de manera natural.

Luego, con los fríos invernales, la viña entra en un reposo vegetativo, la savia baja, su metabolismo también… ¡shhh! está durmiendo… Es entonces cuando aprovechamos para podar, suavemente, sin despertarla…

También hay que tener en cuenta los riesgos de heladas en primavera. Los viticultores de zonas con riesgo de heladas suelen retrasar la poda con el objetivo de retrasar la brotación y salvarse de una eventual desgracia.

Por último, la logística también cuenta: según el personal y la superficie que tengas te tienes que organizar de una manera u otra, porque sí, todo debe estar listo y recogido para la primavera… ¡Que la naturaleza no espera!

¿Qué se hace después con los sarmientos y los palos que sobran?

L: Hablando de recogida, en Viñedos Alonso del Yerro aprovechamos los sarmientos de la viña para elaborar un compost casero.  Aplicado en dosis bajas, no se entiende como un abono normal, sino como una ayuda nutritiva y una inyección de vida: insectos, gusanos, microorganismos de todos los colores se encargan de mejorar nuestros suelos.

¿Las tijeras que utilizamos, son especiales?

L: Son eléctricas y muy adecuadas para la poda:  menos tendinitis, pero cuidado con los dedos…

¿se poda de manera especial después de un año de heladas?

L: La helada de este año 2017 ha sido como sufrir un bombardeo en nuestra “casa”: hay agujeros en el techo, paredes caídas y cristales rotos.

De modo que, con mucho cuidado, hay que empezar a reconstruir, renovando las cepas para que, en 1, 2 ó 3 años recuperen su forma original. Es un trabajo largo y laborioso y, entretanto, las viñas no producen las uvas que deberían producir.

¿Nos diferencia en algo de los demás, nuestra manera de hacer la poda?

L: Todo es cuestión de decisiones. Aparte de toda la teoría, cada cepa es un caso particular y el podador tiene que decidir en cada momento lo que va a cortar. Tenemos más de 60.000 viñas y a razón de unos 15 cortes por cepa… ¡Son un millón de cortes!  Es decir, un millón de mini decisiones que hay que tomar, con más o menos conocimiento, con más o menos cariño, con más o menos talento… y eso hace la poda diferente en cada bodega.

Por eso es una operación crucial, que en Viñedos Alonso del Yerro sólo la realiza nuestro personal y en particular “los Antonios”, que se lo toman con mucha dedicación.

De modo que, la próxima vez que os toméis una botella de Alonso del Yerro, podéis comentar con vuestros amigos:

¡Este vino sale de un racimo que colgaba de un sarmiento, que creció de un pulgar, que era parte de una cepa, que podó un Antonio!

¡A podar!

-María