En este año nos hemos superado… la sequía nos ha traído locos todo el año y, como era de esperar, la vendimia se ha adelantado ¡casi tres semanas!

Las lluvias de otoño e invierno son de vital importancia para los cultivos. Es en esa época cuando se acumulan las reservas de agua para el resto del año. El agua suele caer con más suavidad, la tierra la filtra mejor, no hay evaporación ni competencia con otros vegetales que también la necesitan, es decir, todo lo aprovecha el suelo. De ese modo, nuestras arcillas calcáreas van absorbiendo el agua como si fueran esponjas y a lo largo del año, se encargarán de redistribuirla poco a poco entre nuestras vides.

Pues bien, durante el invierno de 2019 no cayó una sola gota y, salvo en enero, las temperaturas fueron bastante suaves. Todo ello unido a un mal cuajado y a una ola de calor a finales de junio, provocó una bajada de rendimientos de un 30% respecto a cualquier año normal.

Aunque algunas lluvias de abril y otras a finales de verano ayudaron a que la viña siguiera su ciclo sin mayor problema.

A primeros de septiembre nos encontramos con una uva bastante adelantada, poco tánica y con un equilibrio muy bueno, pese al carácter seco de la añada. Es decir, muy aromática, relativamente fresca y no excesivamente dulce, sin signos de pasificación. Y con un tanino que no necesitaba pulirse más.

Estos equilibrios resultan frágiles y pueden cambiar en muy pocos días en nuestra querida Ribera del Duero, y mucho más cuando hay rendimientos bajos y temperaturas altas como las de principios de octubre.

De modo que nos lanzamos a vendimiar el 26 de septiembre y terminamos el 2 de octubre, todo seguido, pero sin prisa, y conseguimos cosechar cada parcela en su momento óptimo de maduración, seleccionando las uvas como es debido. Un récord de precocidad para Alonso del Yerro, que tiene fama de recolectar tarde. ¡Al final, las uvas son las que mandan!

 

En Toro vendimiamos el 18 de septiembre con el mismo panorama, aunque algo menos marcado. ¡Los 80 años de edad de la viña ayudan a matizar los caprichos del clima!

Rendimientos bajos y una uva delicada y bien equilibrada presagian un Paydos 2019 muy fino.

 

 

Ahora es el momento de cuidar la elaboración y para esto, contamos con el mejor equipo: ¡gracias Lionel y compañía!

 

– Informe de Lionel